
Pasa el tiempo y nuestros veteranos siguen cumpliendo años, tachando fechas en el calendario y sumando décadas mientras marcan en cada una de ellas la historia de la música. Es el momento de felicitar el 80 cumpleaños de Ian Gillan, vocalista clásico de Deep Purple y uno de los caballeros británicos por excelencia. Ni el hard rock ni el heavy metal hubieran sido igual sin la marca vocal de nuestro protagonista.
Pionero de una manera de cantar, al igual que lo es la banda haciendo música dura, fue referencia principal para la mayoría de cantantes posteriores que nunca han dudado en reconocer a Gillan como influencia absoluta. Desde Bruce Dickinson y Rob Halford a Eric Adams (Manowar), pasando por Joe Lynn Turner, e incluso David Coverdale, que le “sustituiría” a posteriori.
De todos modos, no estamos aquí para analizar su técnica ni potencia vocal, ni siquiera para profundizar en su influencia en el rock en general. Tampoco es nuestra intención debatir si el Gillan actual está a la altura de su leyenda o rememorar el resto de bandas y proyectos (Black Sabbath, en solitario o musicales legendarios) en los que ha participado a lo largo de su carrera, con aciertos y errores a partes iguales.
Simplemente queremos homenajear la historia clásica del vocalista, y por extensión de Deep Purple, a través de sus diez canciones más celebradas y en las que su voz brilla como una de las estrellas más rutilantes de la escena. Podrían ser muchas más, por supuesto, y tocando más épocas de su trayectoria, pero las elegidas por David Esquitino para este artículo son las siguientes.
1. “Highway Star”(‘Made in Japan’, 1972)
Perfecto comienzo para los conciertos (quizás no la mejor elección en la actualidad, pero esa es otra historia), sin duda, una de las mejores versiones del tema es la del mítico directo en Japón. Al final, el escalofrío en la espina dorsal aparece de inmediato cuando escuchas el comienzo de teclado, ese repiqueteo de la batería, el riff de Blackmore y los primeros fraseos vocales de Gillan para abrir el mítico doble directo. Luego llegan los agudos y te desmonta, pero eso ya lo sabemos.
Lo curioso es que, siendo uno de sus temas más renombrados, reputados y admirados, a la par que complejos, surgió de manera improvisada y casual. En fin, si esta canción no te ha marcado, si no te sabes de pe a pa la melodía de teclado y el riff principal, y sobre todo, si nunca has intentando imitar los agudos de Gillan cantando en la ducha, nunca has sido un heavy digno.
2. “Child in Time”(Live, 1970)
Quizás la canción más especial del grupo, y una de las que marcan por sí solas la historia de la música. Es imposible no emocionarse escuchando desde la original de estudio hasta cualquier versión en directo. Un servidor la descubrió antaño en un recopilatorio doble y el flechazo fue instantáneo. De repente la escuchas en esa versión extendida insuperable del ‘Made in Japan’ y es sobrecogedor, pero mi favorita es la de este directo grabado en la televisión británica donde la interpretación de Gillan me parece la más pura, descarnada y brutal.
Imagino cómo tuvo que ser para los presentes sentir y escuchar esto en directo entonces. Viéndolo se entiende mejor porqué Eric Adams grita así o Rob Halford buscó hacer sus registros lo más agudos posibles. ¿Comienzos del heavy metal, pieza exquisita de rock progresivo o medio tiempo intenso y pasional? Da igual, ¡es maravillosa!
3. “Speed King” (‘In Rock’, 1970)
¿Comienzos del rock duro propiamente dicho a partir de esta canción? Ni confirmo ni desmiento que en verdad todos estos temas de la época primigenia de Purple marcan la historia del hard rock y el posterior heavy metal. Lo que está claro es que hay un antes y después con “Speed King”, desde el guiño inicial en la letra a Little Richard al estamento que es la propia canción a favor de la energía y la rebeldía en el rock n´roll.
Curiosamente, en la versión original se mezclan magistralmente las bases de música clásica con los retazos de rock progresivo, y por supuesto, el furioso ataque de la guitarra y la música dura que será santo y seña del estilo a partir de aquí. La mezcla es deliciosa, y tantos años después sigue emocionando e impresionando. Y sí, la voz visceral de Gillan en la canción marcó el camino desde entonces.
4. “Strange Kind of Woman” (single 1971)
Tradicionalmente se considera un tema del ‘Fireball’, pero solo salió en la edición americana y japonesa del disco. En reediciones sí aparece, y en la mayoría de directos, oficiales y bootlegs. Incluso la encontramos en las recopilaciones, pero en realidad salió en un single a comienzos del 71, y no pertenece al disco.
La curiosidad es que originalmente se llamó “Prostitute”, pero tanto a la compañía como quizás a los propios músicos les pareció excesivo y lo matizaron con el místico y evocador título actual. Ian comenta que la canción hablaba de una amiga un tanto rara, pero que había tenido una vida difícil y triste.
Sea como sea, es una de las canciones más destacadas de estos primeros tiempos, y donde mejor brilla tanto la susurrante voz de Gillan como esa expresividad y manera de transmitir sentimientos y emociones marca de la casa. Aunque no escatima en subir cuando el tema lo requiere, la magia está en ese tono cálido y único que te atrapa desde el comienzo.
5. “Woman from Tokyo”(‘Who Do We Think We Are’, 1973)
Uno de los temas más renombrados de Purple, además de una de las canciones referencia del hard rock mundial. Obviamente, viene de las experiencias de la banda en Japón tocando varias veces en esos años y la fascinación por una chica japonesa en concreto, o por las féminas japonesas en general, con ese atractivo exótico y personalidad tan diferente a la británica.
Como la letra de la canción, la música es ensoñadora y te lleva en un viaje musical único cargado de sabor e intensidad, transmitiendo recuerdos, momentos y experiencias. Comienza muy suave y progresiva, totalmente evocadora, para terminar de una manera enérgica, mezclando fiereza y belleza en unas de las canciones en las que Gillan se muestra más blusero y casi crooner.
6. “Perfect Strangers”(‘Perfect Strangers’, 1984)
El tema título del disco de reunión del 84 es imprescindible. Estábamos en los 80 y los Purple ya habían vivido varias vidas, etapas, y le habían dado la vuelta al mundo, en todos los sentidos, varias veces. Gillan se había marchado y vuelto, había estado en Black Sabbath, grabado varios discos en solitario como parte de la NWOBHM, y Purple habían vivido éxito y penurias con el respectivo Mark II y Mark III, pero entonces volvieron a hacer las paces, sobre todo Ian y Ritchie, y salió uno de sus mejores trabajos. Eso sí, hablamos del disco Rainbow de Deep Purple o, dicho de otro modo, el LP de Rainbow con Gillan.
Curiosamente, y aunque pueda parecer otra cosa, la letra tiene trazas de ciencia ficción y literatura. No en vano, es una de las canciones favoritas de Blackmore, amén de una de las canciones que nunca han faltado en los repertorios de Purple. ¡Y de las favoritas de los fans!
7. “Knocking at Your Back Door” (‘Perfect Strangers’, 1984)
El tema que abría precisamente ‘Perfect Strangers’ es mi capricho y stravaganzza sonora de la lista. Podría haber escogido alguno del posterior ‘The House of Blue Light’ (por ejemplo “Bad Attitude”), e incluso alguno de los temas de la etapa con Steve Morse después, pero es que esta canción es maravillosa.
A medio camino entre el AOR de la época y el hard rock ochentero, incluso con ciertos dejes progresivos, pero con letra gamberra y una especie de reto o simple broma para conseguir meter una canción de temática totalmente sexual en las FMs de la época.
Por la duración no coló, aunque sí se hizo un tremendo videoclip. De la temática, que cada uno adivine o escudriñe lo que quiera. Eso sí, el título nos da alguna pista, y el tono seductor de la guitarra en el solo o de la melodía de teclado no le va a la zaga. Aun así, un delicioso tema de hard rock melódico y de las canciones cantadas de manera más bonita, seductora e insinuante por parte de Ian Gillan.
P.D.: Dicen las malas lenguas que David Coverdale cogió inspiración de aquí para lo que poco después sería el pelotazo de ‘1987’. Ni confirmamos ni desmentimos, pero la conexión existe.
8. “Black Night” (‘In Rock’, 1970)
Tan simple como efectiva, tan mágica como tribal, tan cautivadora como oscura, tan rockera como psicodélica, desde el primer momento es una de esas canciones que te atrapa y no te suelta. Con una idea de la noche negra como metáfora de la búsqueda de libertad y autoafirmación, fue uno de los primeros números uno de la banda a nivel mundial.
Ellos mismos han reconocido que se inspiraron en una línea de bajo de Ricky Nelson (sobre una base de una canción de George Gerswhin) para componerla. De cualquiera manera, su sencillez la hace perfecta, desde la batería de IanPaice, el ritmo base de Roger Glover, los retazos de teclado de Jon Lord, por supuesto, el solo de Blackmore y, para rematar, esa voz hipnótica y casi haciendo magia negra de Ian Gillan encandilándote como si de un rito vudú se tratase.
9. “Space Truckin’” (Live, 1972)
Maravillosa en estudio, y salvaje en directo. Si esto no son los comienzos del heavy y el hard rock, que venga Dio y lo vea, si me permitís la broma. Que sí, que Black Sabbath lo estaban haciendo a su manera, y Steppenwolf, y Uriah Heep, y Led Zeppelin, o The Who, pero de repente Purple tocaban esto en directo, y proféticamente, incluso sin saberlo, estaban inventando algo. No es casual que alguna vez terminaran destrozando el escenario tras tocar esta canción.
La canción está inspirada en la música inicial de la serie de Batman, aunque la letra, escrita por Gillan, hable de viajes espaciales. De ahí al disco clave de la banda, ‘Machine Head’, y al estrellato mundial, en la Tierra y en los planetas y galaxias aledañas. Por cierto, el final totalmente desgañitado y desgarrando la voz es sublime.
10. “Smoke on the Water” (‘Machine Head’, 1972)
No podía faltar una de las canciones más famosas e importantes de la historia. Y eso que aquí no destaca la voz de Gillan ni es un tema que ha influenciado a otros cantantes (guitarristas, sí), pero aun así, no podía no estar en la lista.
La historia la sabemos, un incendio en un hotel casino de Montreaux donde estaba tocando Frank Zappa, y el humo que se veía en el agua a lo lejos. Lo curioso es que de primeras no la iban a incluir en el disco, pero obviamente ahí está, y el resto es más que obvio. Por cierto, la letra es de Gillan, pero el título, tan icónico como la propia canción, fue cosa de Roger Glover.
Y no, no habla de marihuana ni de evadirse con sustancias psicotrópicas. Y sí, es tan sencilla como parece, y por eso funciona tantos años después. De si fue un plagio de una canción brasileña, viene de una melodía medieval o está inspirada en “Para Elisa” de Beethoven, no tengo ni idea.
La entrada Ian Gillan cumple 80 años: Las 10 canciones de Deep Purple con las que forjó su leyenda se publicó primero en MariskalRock.com.