Eran ruidosos, supuestamente rudimentarios y en cada lugar que tocaron inspiraron la creación de nuevos grupos. Este año se cumple medio siglo del disco debut de The Ramones, la banda que escribió las reglas de un género, cambiando los requisitos para formar una banda a partir de la segunda mitad de los 70.
The Ramones marcó varios puntos de quiebre: la fórmula parecía básica: aprender lo mínimo necesario de un instrumento para escribir un puñado de canciones y ejecutarlas con velocidad y furia,
con una carga musical que tuvo a Iggy Pop y sus Stooges como un temprano interés común.
Los Ramones ya llevaban dos años juntos. Habían realizado su primera -y algo catastrófica- actuación el 30 de marzo de 1974 en los Performance Studios de Nueva York como trío -con Johnny Ramone de guitarrista, Joey como batería y Dee Dee de bajista y cantante, mientras Tommy ejercía de productor y mánager-. El 16 de agosto de 1974 actuaron por primera vez, ya como cuarteto, en el mítico CGBG, lo que supuso el comienzo oficial de su carrera. En febrero de 1975 grabaron su primera demo, con 15 canciones que luego estarían en sus dos primeros discos -Ramones y Leave Home (1977).
Los temas de las canciones trataron sus obsesiones adolescentes, desde canciones de desamor hasta cine de terror clase B. El 2 de febrero empezaron a grabar el álbum y dos semanas después habían acabado, aunque a los Ramones se les hicieron largas acostumbrados a tocar solo en directo. Costó 6.400 dólares, tenía 14 canciones, sin solos de guitarra y duraba poco más de 28 minutos -bastante más que sus primeros conciertos de apenas un cuarto de hora-.
