El debut homónimo de The Ramones (1976) no es solo un disco; es el Big Bang del punk rock. En apenas 29 minutos, este álbum borró la complejidad progresiva de los años 70 para devolverle al rock su instinto más básico, crudo y divertido.
El Manifiesto de los 1-2-3-4
Cuando Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy se encerraron a grabar este álbum con un presupuesto mínimo, no sabían que estaban redactando la constitución de un nuevo género. La fórmula era revolucionaria por su simplicidad, cero solos de guitarra, ritmos a toda velocidad y letras que mezclaban la cultura pop con el humor de serie B.

Canciones que definieron una era “Blitzkrieg Bop” o “Judy Is a Punk” demuestran que no necesitas más de dos minutos para crear un himno generacional y “Hey! Ho! Let’s Go!” es, posiblemente, el estribillo más reconocible de la historia del rock. Y I Wanna Be Your Boyfriend, La prueba de que estos “chicos malos” de Queens también tenían un corazón influenciado por las bandas de los años 60.Now I Wanna Sniff Some Glue: La esencia de la alienación juvenil contada con apenas tres acordes y mucha actitud.
Este disco es la prueba definitiva de que la actitud supera a la técnica. Sin este álbum, probablemente no habrían existido los Sex Pistols, The Clash o la mitad de las bandas que hoy suenan en las radios de rock. Es música directa al grano, sin pretensiones, grabada con la urgencia de quien tiene algo que decir y poco tiempo para hacerlo.
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Radio Ritual No somos más de lo mismo.
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Escrito por: Sergio Salas
