La historia del rock está llena de interesantes paradojas, como las circunstancias que rodearon la gestación del cuarto álbum de Aerosmith, ‘Rocks’, que se puso a la venta un 3 de mayo de 1976 y significó uno de los picos creativos de los bostonianos mientras a su alrededor todo se desmoronaba. En un momento de La entrada 50 años de ‘Rocks’ de Aerosmith: Diez claves de una espiral tóxica en la cima creativa se publicó primero en MariskalRock.com.

La historia del rock está llena de interesantes paradojas, como las circunstancias que rodearon la gestación del cuarto álbum de Aerosmith, ‘Rocks’, que se puso a la venta un 3 de mayo de 1976 y significó uno de los picos creativos de los bostonianos mientras a su alrededor todo se desmoronaba. En un momento de consumo importante de drogas dentro de la banda, el caos reinante les permitió transformar pura energía autodestructiva en un sonido sucio, impredecible y peligroso que marcaría el paso a gran parte de los grupos de hard rock de la época y sentaría las bases para la posterior escena angelina con Guns N’ Roses a la cabeza, por algo el guitarrista Slash lo consideró uno de sus discos preferidos. Cuando se cumplen 50 años de tan emblemática obra, Alfredo Villaescusa recupera diez claves de una espiral tóxica en la cima a nivel artístico.
1. Sonido crudo a ras de suelo
La decisión de que ‘Rocks’ de Aerosmith fuera un disco de hard rock de verdad no fue para nada una casualidad, sino algo que tuvieron claro desde el mismo inicio. El anterior trabajo ‘Toys in the Attic’ les había granjeado una considerable base de fans, aparte de sus giras incesantes y shows incendiarios, lo que les puso en una situación de poderío a nivel creativo.
El productor Jack Douglas recordaba de esta manera la grabación para Record World: “La única cosa de la que hablábamos unos meses antes de ‘Rocks’ era que iba a ser un álbum de hard rock de verdad. También pensábamos volver al enfoque del primer disco, que consistía en darlo todo en cada tema. Y, de nuevo, mantenerlo muy crudo, haciéndolo sonar lo más directo posible”.
Una palabra que cumplieron al completo, pues en lugar de suavizar imperfecciones permitieron que se escucharan pequeños detalles que sugerían a una banda dejándose la piel en el estudio. Esto es, cuerdas trasteando, amplificadores saturados y una sensación constante de volumen alto. Vamos, que no parecía el típico trabajo para poner mientras se pasaba la aspiradora, era casi como asistir a un concierto que se estuviera grabando en estudio.

2. El protagonismo del riff
Si había algo que sobresalía en ‘Rocks’, era que los riffs en concreto se convertían en una fuerza arrolladora que arramplaba con todo, hasta crearon escuela dentro del hard rock. Temas como “Back in the Saddle” y “Last Child” estaban construidos alrededor de las guitarras de Joe Perry y Brad Whitford, exprimiendo más las posibilidades de los amplificadores al límite que otro tipo de efectos.
Respecto a la canción de apertura, Perry la compuso en un bajo de seis cuerdas inspirado por Peter Green, tal y como relató a Guitar World. El guitarrista confesó además que estaba “muy puesto de heroína” cuando se le aparecieron esas notas: “Ese riff simplemente fluyó a través de mí”. Además, lo describía como “un tipo de riff e instrumentación que se sale de la fórmula habitual de una canción de rock. Lo escribí con un bajo de seis cuerdas. Fue una de esas canciones que realmente nos abrió nuevos caminos”.
3. La voz versátil de Steven Tyler
Otro gran protagonista de ‘Rocks’ lo encontramos en la voz versátil de Steven Tyler. Podríamos incluso afirmar sin pillarnos demasiado los dedos que se encontraba en el mejor momento de su carrera a nivel vocal, demostrando una versatilidad inédita en el resto de sus contemporáneos. Ya de entrada, suena mucho más agresivo y rasposo que en trabajos anteriores como ‘Toys in the Attic’, y no hablemos ya de aquel jovenzuelo émulo de Mick Jagger que cantaba “Mama Kin”.
Canciones como “Back in the Saddle” muestran de lleno esta versatilidad de la que estamos hablando, con su rango vocal en plenitud, pasando de tonos graves amenazantes hasta sus clásicos alaridos o incluso cantos tiroleses, no se cerraba a nada. “Last Child”, por otra parte, ofrecía un contrapunto al dejar ver un lado más funky o relajado, jugueteando con el ritmo de una manera muy natural.
Un dato importante es que en esa época Tyler no se limitaba a cantar, sino que participaba activamente en la composición y eso lo notamos en unas letras soberbias plagadas de dobles sentidos e imágenes provocadoras que contribuyeron a cimentar la pose de los bostonianos como salvajes del rock n’ roll. De hecho, para “Back in the Saddle” el frontman intentó insuflar el espíritu de todas las películas spaghetti western que había visto, a la par que transmitía la siguiente actitud: “Aquí tenéis otro álbum, gente; vamos a darlo todo y vengo pisando fuerte”.
4. Producción adelantada a su tiempo
Que ‘Rocks’ era algo diferente hasta la fecha lo percibió el productor Jack Douglas, que decía lo siguiente para Gothamist: “Es el único disco, de todos los que he hecho, en el que cada elemento está bien y en su sitio. Cada letra, cada tonalidad, cada sonido. Todo está bien en ese disco, dentro de lo que es. Porque se escribió, se concibió y se grabó en el mismo lugar, en A. Wherehouse, en Waltham, Massachusetts. Así que teníamos el sitio donde solían ensayar. Se hizo en pleno invierno, y venían a grabar con poco más que unos cuantos riffs… y a partir de ahí íbamos desarrollando los temas”.
Douglas no dudaba tampoco en desvelar el principal atractivo de la obra: “¿Quieres saber cuál era el secreto de ‘Rocks’? La distorsión. Todo está completamente saturado. Cuando lo llevé a la discográfica, al principio se asustaron, pero no por mucho tiempo”.
En el capítulo de la producción, “Back in the Saddle” vuelve a cobrar una importancia fundamental, pues incluía el sonido de un látigo conseguido haciendo girar un cordón de unos nueve metros en medio de seis micrófonos Neumann y añadiendo una pistola de fogueo para lograr el chasquido. En un principio querían usar un auténtico látigo de cuero para esos efectos y pasaron horas intentando que sonara, pero los miembros de la banda acabaron llenos de cortes y magulladuras sin avanzar nada.
En la primera estrofa se oye el tintineo de las espuelas, que en realidad se logró usando campanillas y panderetas atadas a las botas de cowboy de Tyler por Perry y el cantante de New York Dolls, David Johansen. La canción también destaca por el desarrollo lento del ritmo de batería y el riff de guitarra al comienzo, así como por los efectos de sonido de un caballo al galope. Tyler consiguió ese sonido de cascos utilizando cocos de un kit de percusión que encargó a SIR Studio Instrument Rentals.
En resumen, tenemos percusión no convencional, voces tratadas como instrumento, con Tyler doblando y superponiendo capas, al igual que sucedía en las guitarras densas, pero muy definidas, de Joe Perry y Brad Whitford. Todo esto contribuyó a proporcionar una sensación tridimensional en el sonido, pues muchas decisiones de producción que hoy en día parecerían normales, en 1976 eran sin duda experimentales.
5. Barra libre de drogas
La época de ‘Rocks’ coincidió con una época en la que el consumo de drogas era bastante considerable en el seno de la banda, algo que no habría que achacar únicamente a los vicios personales de cada cual.
El productor Jack Douglas describía así el ambiente para Gothamist: “Las discográficas les proporcionaban drogas. Estaba incluso incluido en el proyecto y, en el caso de Columbia, tenían gente que te las llevaba. Al final les pillaron por eso, hubo despidos y se convirtió en un gran escándalo. En Columbia Records pensaban que, si te mantenían consumiendo cocaína, los discos se terminarían más rápido. Esa era su filosofía. Y la verdad es que, para esos tipos, funcionó bastante. Pero luego tienes que bajar, y necesitas algo para hacerlo. Así que acabas recurriendo a pastillas o a la heroína. Durante ‘Toys’ todo iba bien, funcionaba. ‘Rocks’ es un disco bastante marcado por las drogas, pero también funcionó muy bien. Además, era un disco oscuro”.
El bajista Tom Hamilton, por su parte, también expresó su opinión sobre este asunto para The Repository: “Hay algo en estar colocado que te hace ver las cosas de otra manera. Pero ese periodo, para algunas personas, puede ser relativamente corto. Creo que las drogas nos daban energía y concentración a todos. Durante un tiempo fueron beneficiosas. Pero en pocos años se volvieron tan destructivas… Fue realmente horrible. Trabajamos duro para poder tocar con sentimiento y de forma muy ajustada, y después de ‘Rocks’ todo se vino abajo. Empezamos a ganar mucho dinero, y ese fue el principio del fin”.
6. El paso al frente de Joe Perry
Como sabrán muchos fans, el guitarrista Joe Perry iría adquiriendo protagonismo vocal a lo largo de la trayectoria de Aerosmith, hasta el punto de que las canciones cantadas por el hacha se convertirían en una faceta más de la versatilidad de los bostonianos. Fue en ‘Rocks’ también cuando Perry compartió por primera vez tareas vocales con Steven Tyler en “Combination”, una composición que trataba sobre la relación del propio guitarrista con la heroína y la cocaína, según desveló en ‘Walk This Way: The Autobiography of Aerosmith’.
Sobre su contribución vocal en “Combination, Joe Perry comentaría lo siguiente: “Era un tema delicado, porque cantar era un territorio que Steven Tyler protegía con celo… Más allá de eso, cada vez que el foco recaía sobre mí, percibía cierta envidia por parte de los otros. Con el tiempo, sin embargo, la banda acabó apoyándome, siempre que cantara la canción como un semidúo con Steven”.
7. ¿El eslabón perdido entre hard rock y metal?
Otra peculiaridad de ‘Rocks’ es que surgió en una época en la que el género del heavy metal no tardaría mucho en consolidarse gracias a movimientos como la New Wave of British Heavy Metal. Pese a que habría que coger con pinzas una clasificación del disco de Aerosmith en dicho estilo, sí es cierto que existen algunos elementos recurrentes que posteriormente cobrarían mayor importancia.
Hablamos, por ejemplo, de esos riffs repetitivos y contundentes que constituían una base fundamental del sonido de ‘Rocks’ y que conectaban en cierta forma con lo que ya estaban haciendo entonces Led Zeppelin o Black Sabbath, aunque en el caso de los de Boston, con un enfoque mucho más callejero y menos psicodélico. No debemos olvidar que el álbum contenía momentos de velocidad frenética en “Rats in the Cellar”, un tema que podría incluso preludiar el punk que irrumpiría con fuerza poco después del lanzamiento de ‘Rocks’. Una de las señas de identidad del heavy metal fue el alejamiento progresivo de la todopoderosa influencia del blues, un propósito que quizás no se consiguiera en su plenitud en esta ocasión, pero evidentemente ya se estaba en camino, en una especie de transición. ¿El eslabón perdido entre hard rock y metal?
8. Sensación de encierro
Hay discos que parecen concebidos para llenar estadios, pero en ‘Rocks’ se siguió más bien la senda opuesta, como si la banda estuviera tocando en un sótano húmedo y oscuro o en el garito más tétrico e infecto. ¿Por qué? Pues por varios detalles. Ya de entrada, el sonido comprimido del álbum y la producción seca y poco espaciosa no dejaba ese hueco o “aire” tan habitual en el blues o el rock.
Los riffs daban vueltas sobre sí mismos en un bucle infinito, al tiempo que la batería y el bajo empujaban con fidelidad religiosa en esa dirección. La voz de Steven Tyler no resulta tan festiva como en trabajos anteriores, sino que adopta un matiz más urgente, casi histérico. Y aunque no estemos hablando de un disco conceptual, sí que aparecían temas recurrentes como los excesos, en el sentido amplio de la palabra, así como la sensación de desgaste y caos interno. Un ruido que no se proyectaba hacia fuera, sino que arrastraba hacia dentro, como si fuera un abismo.
9. Un éxito comercial
Por paradójico que pueda resultar, ‘Rocks’ sería a la larga uno de los trabajos más exitosos de Aerosmith, algo a lo que contribuyeron diversos factores. El grupo venía de una trayectoria en ascenso, en una clara posición ventajosa gracias a ‘Toys in the Attic’, que incluía hits del calibre de “Sweet Emotion” o “Walk This Way”. ‘Rocks’ poseía una atmósfera más pesada, pero eso no quitaba para que piezas como “Last Child” o “Back in the Saddle” tuvieran cierto poso accesible.
La banda además giraba muchísimo en aquellos años y su reputación como grupo de directo era tan elevada que ese genuino interés por Steven Tyler y compañía acabó trasformado en cifras de ventas reales. La explicación era bien sencilla, la gente luego quería escuchar en casa lo que veía en los conciertos.
En concreto, ‘Rocks’ alcanzó el tercer puesto en la prestigiosa lista de Billboard 200 y permaneció varias semanas dentro del Top 100 durante finales de 1976 y comienzos de 1977, lo cual era una gesta bastante considerable para la época. Hubo tres destacados singles como “Last Child”, “Back in the Saddle” y “Home Tonight” presentes en la lista de Billboard y se llegaron en EE UU a los cuatro millones de copias. El álbum fue uno de los primeros en ser distribuido ya con certificación de platino cuando se publicó, y desde entonces ha alcanzado el cuádruple platino.
10. Favorito de Slash (Guns N’ Roses) o James Hetfield (Metallica)
No son pocos los músicos que han considerado ‘Rocks’ uno de sus discos favoritos. Kurt Cobain de Nirvana lo mencionó en su diario y Nikki Sixx de Mötley Crüe también lo citó con frecuencia en su libro ‘The Heroin Diaries’, pero una cosa era que te gustase un álbum y otra que gracias a él te plantearas coger una guitarra, como les sucedió tanto a James Hetfield (Metallica) como a Slash (Guns N’ Roses).
Hetfield y el conjunto de Metallica han homenajeado a Aerosmith de diversas maneras, ya sea visitando a las leyendas en su camerino o dejando importantes testimonios acerca de lo que había significado la banda en sus vidas. En 2002, en un evento celebrado en Sony Picture Studios en Culver City, California, los hombres de negro expresaron la inmensa deuda que debían a Aerosmith, algo que cobraba especial relevancia en el caso de James, pues se trataba de su primera intervención pública tras su rehabilitación. El vocalista y guitarrista ensalzó lo mucho que le habían ayudado en los momentos difíciles, así como lo mucho que todavía le inspiraban hoy en día, según recogía la página oficial de Metallica.
Slash tal vez iba aún más lejos y dejaba estas palabras en Q sobre el disco que le cambió la vida: “Estaba en séptimo curso, viviendo toda la movida musical de 1978 para los chavales, que era algo como Cheap Trick y The Cars. Total, que había una chica por la que iba detrás, bastante mayor que yo… llevaba tiempo intentando ser lo suficientemente “guay” como para salir con ella y liarme con ella.
Al final, más o menos conseguí colarme en su apartamento. Estábamos allí pasando el rato y puso ‘Rocks’ de Aerosmith, y me quedé completamente alucinado. Era como lo máximo, el mejor disco de hard rock con la mejor actitud, joder… Yo había crecido con la música, pero esto era “mi” disco. Debí escucharlo como media docena de veces, ignorándola por completo, y luego me subí a la bici y me fui.
Estaba totalmente metido en ello. Como mínimo iba a conseguir un buen beso francés, pero lo arruiné completamente por Aerosmith, y ahí se quedó la cosa. Probablemente es uno de los discos que mejor define mi gusto por las bandas de hard rock hasta hoy. Mientras tanto, ella estará por ahí en algún sitio y yo la perdí… pero mereció la pena”.
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