L’Estorbo llegan desde la habitualmente soleada tierra gaditana para cubrirlo todo de oscuridad. ‘Fallen Autumn Leaves’ es la más reciente creación de José C (voz y guitarra), Nrik (bajo) y José Vera (batería), los tres miembros de este trío que se zambulle en los sentimientos más profundos para emerger con la intensidad que se plasma en La entrada Entrevista a L’Estorbo: “Si la oscuridad del disco se escucha con auriculares, en directo queremos que se sienta en el pecho” se publicó primero en MariskalRock.com.

L’Estorbo llegan desde la habitualmente soleada tierra gaditana para cubrirlo todo de oscuridad. ‘Fallen Autumn Leaves’ es la más reciente creación de José C (voz y guitarra), Nrik (bajo) y José Vera (batería), los tres miembros de este trío que se zambulle en los sentimientos más profundos para emerger con la intensidad que se plasma en cada una de sus composiciones. Alfonso Herreros indaga con los tres músicos en los secretos de su flamante obra. El 23 de octubre en la Saint Patrick’s Tavern de Chiclana (Cádiz) es la próxima oportunidad de vivir su directo.
¿Cómo ha sido la transición en vuestro sonido desde el metal alternativo con matices progresivos y de la corriente emo hacia lo que catalogáis como dark rock?
(Nrik) “En mi opinión, ha sido una evolución natural del grupo. Tras nuestro primer álbum, nos hemos refugiado en nuestro interior, haciendo unas canciones más intimistas y bastante autobiográficas que abarcan nuestro sentir ante temas como la muerte, la soledad, el abandono, el desamor… que nos hacen poner un tono gris a nuestras vidas cotidianas rodeándolas de una extraña melancolía que nos sume en una desesperación por intentar salir a flote”.
(José C) “Como dice Nrik, ha sido una evolución bastante natural. El cambio de formación también ha influido mucho, porque cada músico aporta su forma de tocar y de entender la música. También hemos madurado musicalmente. Cuando lanzamos ‘Winter Memories’, no teníamos todavía las herramientas ni la experiencia para desarrollar algunas de las ideas que teníamos en la cabeza.
Con el tiempo hemos aprendido mejor cómo queremos componer y, sobre todo, cómo queremos transmitir lo que sentimos. Seguimos teniendo nuestras raíces en el metal alternativo, el emo y el rock, pero ahora damos más importancia a las atmósferas, las melodías y esa oscuridad que está presente en nuestra música. No lo vemos como un abandono de lo anterior, sino como una evolución hacia lo que se conoce como dark rock”.
La oscuridad que emana de la pluma del gran Edgar Allan Poe, uno de los grandes escritores y poetas estadounidenses, está presente en “The Ravens of Despair”. ¿Cómo surgió esa inspiración procedente del poema “The Raven”?
(JC) “Lo que para mí representa “The Raven” es esa idea de tener unos pensamientos de los que no puedes escapar. Cuanto más piensas en ellos y más intentas encontrarles una salida, más te atrapan. Es como entrar en un círculo del que cuanto más intentas salir, más difícil resulta encontrar la puerta.
Esa sensación fue precisamente lo que me inspiró a escribir “The Ravens of Despair”. Los cuervos representan esos pensamientos oscuros que regresan una y otra vez, especialmente cuando estás solo y no tienes nada que pueda distraerte de lo que ocurre dentro de tu cabeza. Al principio pueden parecer simplemente pensamientos, recuerdos o preocupaciones, pero poco a poco empiezan a ocupar cada vez más espacio hasta que parece que no puedes pensar en otra cosa y aparecen resquicios de culpa, tristeza y desesperación. La propia mente puede convertirse en un lugar del que resulta muy difícil escapar.
Esos pensamientos son como los cuervos. Aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer. No tienes que llamarlos; simplemente regresan. Y cuanto más intentas ahuyentarlos, más consciente eres de que siguen ahí”.
(NR) “Creemos mucho en ese mundo oscuro en el que se sumerge el señor Poe y, concretamente, en ese poema, donde nos muestra la desesperación, el duelo, la pérdida y la imposibilidad de recuperar a un ser querido… Pienso que la canción habla de estar atrapado en aquello que te hace daño, hasta el punto de que tus propios recuerdos se convierten en “cuervos” que vuelven constantemente a tu cabeza”.
Además de la literatura, ¿hay alguna otra disciplina artística que haya nutrido vuestra música?
(NR) “Sí, el arte forma parte de nuestra inspiración, pero realmente no es solo alguna disciplina artística la que nos inspira, sino que la vida misma es arte, como por ejemplo la danza de dos insectos debatiéndose entre la vida y la muerte, las cosas cotidianas, cualquier detalle te puede inspirar para componer un tema. El tema está en nuestro interior, está en el interior de todos los lectores, lo único que tiene que haber es un detonante que remueva el alma y saque dicho interior por medio de la pluma y los acordes”.
(José Vera) “Yo diría que muchísimas. El cine, especialmente el que sabe crear atmósferas, nos ha influido bastante, pero también la fotografía, la pintura y, por supuesto, otras músicas. Nos atrae el arte que consigue transmitir algo sin mostrarlo todo directamente. Supongo que nuestra música nace de esa mezcla entre lo que escuchamos, vemos, leemos y vivimos. Al final, las influencias son muchas, pero la materia prima siempre somos nosotros”.
Es difícil saber cómo funciona la inspiración y no siempre nos visita cuando más la ansiamos. En vuestro caso, ¿qué o quién ha sido la musa para crear ‘Fallen Autumn Leaves’?
(NRIK) “La columna vertebral del álbum emana directamente del dolor, la culpa y el arrepentimiento. Las canciones no buscan la redención fácil ni el optimismo impostado, funcionan más bien como un ejercicio de catarsis colectiva, donde la melancolía y la pérdida se transforman en temas grises, que al final te hacen rememorar la caída de esas hojas otoñales”.
(JV) “El otoño nos servía como metáfora perfecta. Las hojas caen, cambia el paisaje y, aunque sabes que forma parte de un ciclo natural, no deja de tener algo melancólico. ‘Fallen Autumn Leaves’ habla precisamente de eso: de los finales, de aceptar que algunas cosas cambian y de aprender a convivir con lo que ya no está. Probablemente nació de mirar hacia atrás y entender que algunas pérdidas no necesitan tener un culpable. A veces simplemente llega el otoño”.
“Silent Prayers (In a Darkened Room)” es uno de los momentos más memorables del disco y tiene una gran alma de hit. ¿Qué esconde esta pieza?
(JC) “Habla, de alguna manera, de estar atrapado entre el pasado y todo aquello que uno lleva dentro. Hay culpa, dolor, decepción y una sensación de querer escapar de ese peso, de encontrar un lugar donde por fin poder descansar de todo lo que te atormenta. Pero, por otro lado, permaneces atado a cosas que realmente te impiden escapar a ese lugar.
Para mí, una de las cosas más bonitas de la música es precisamente que, una vez que compartes una canción, deja de pertenecerte solamente a ti. Cada persona puede encontrar en ella su propia historia, sus propios recuerdos o incluso algo que nosotros nunca habíamos imaginado. Y creo que ahí está parte de la magia: que una misma canción pueda significar algo completamente diferente para cada persona”.
(NR) “Para mí, lo que hay detrás de este tema es una radiografía cruda del aislamiento emocional y la depresión. Representa el aislamiento, pero también el no parar de darle vueltas al tarro con pensamientos destructivos. Es el escenario donde las plegarias ya no se gritan, sino que se transforman en “oraciones silenciosas” ahogadas por el orgullo, el miedo o la desesperanza”.
Las guitarras están muy presentes en este trabajo. ¿Cómo ha sido ese proceso de jugar con arpegios cristalinos y pasajes o riffs más contundentes?
(JV) “Ha sido un poco como jugar con luces y sombras. Nos encanta que una guitarra pueda sonar delicada y, unos segundos después, parecer que te ha atropellado un tren.
Los arpegios nos permiten crear espacio, atmósfera y cierta fragilidad; los riffs más contundentes aportan el peso y la rabia. El reto estaba en que ambas partes no parecieran canciones diferentes, sino dos caras de la misma. También hemos intentado que las guitarras respiren. A veces el riff que no tocas es tan importante como el que tocas. Aunque eso cuesta bastante cuando tienes una guitarra delante y muchas ganas de enchufarla”.
(NR) “La verdad es que armar el sonido del bajo para ‘Fallen Autumn Leaves’ ha sido un auténtico viaje mental. Queríamos que el disco no fuera plano; queríamos que fuera una montaña rusa de emociones. Intentamos plasmar los momentos más íntimos y que a la vez te desgarrara por dentro. Ha sido una forma de tocar muy visual, como si las notas estuvieran dibujando la tensión pasaje tras pasaje. Y creo que pasar de, como dices, de esos acordes cristalinos a esos riffs más brutales, es lo que le da la dinámica al disco. Es el contraste puro del dark rock: hacerte sentir que estas flotando en la nada, la calma en medio de la tempestad, y al segundo estamparte contra el suelo. ¡Es una puta pasada tocarlo en directo, hermano!”
A veces, abordar música con una connotación oscura implica desnudarse emocionalmente, sobre todo a la hora de escribir las letras. ¿Da vértigo compartir sentimientos intimistas?
(NR) “Joder, si te digo que no te mentiría… El sentarte con tu instrumento, con el folio vacío al lado, es como ir al psicólogo, al confesionario, te enfrentas a tus propios monstruos. Y lo peor es que cuando estás en el local, con la banda, dentro de tu zona de confort, pues ni tal mal, pero cuando el disco sale de la fábrica, ahí te das cuenta de que esa “Habitación a oscuras” de la que hablamos ya no es solo tuya; tus miedos, tus deseos, tus estados de ánimos, lo vas a compartir con todo el mundo. Todos van a mirar dentro de tu cabeza.
Pero al final lo más bonito de la música oscura es que cuando te desnudas emocionalmente y cantas tus traumas, la peña no te juzga. Al contrario, es como si se miraran en un espejo y es cuando todo ese vértigo desaparece y te das cuenta que tu dolor ha servido para que otras personas no se sientan tan solas. Y eso compensa cualquier miedo”.
(JV) “En mi opinión, ese vértigo sea una de las razones por las que merece la pena hacerlo. Cuando escribes sobre algo íntimo, dejas de tener el control sobre cómo lo recibe la otra persona. Una vez que la canción sale, ya no es completamente tuya. Alguien puede escucharla y reconocer en ella una historia que quizá no tiene nada que ver con la que tú viviste.
Pero ahí está la magia. Lo que empieza siendo algo muy personal puede acabar acompañando a alguien que ni siquiera conoces. Si una persona escucha una canción nuestra y piensa “esto también me ha pasado a mí”, entonces toda esa vulnerabilidad ha tenido sentido”.
¿Habéis experimentado durante este álbum esa sensación que se vive en el estudio, en la que se detiene el tiempo y dices: “Acabamos de grabar un éxito”? En ese caso, ¿con qué canción sucedió?
(JC) “Sí, y curiosamente fue con la última canción del disco, “On Ashes We Stand (Memories Burn)”. Desde el primer momento, fue una canción profundamente sentida, tanto por la letra como por todo lo que queríamos transmitir. El mensaje es directo y, musicalmente, tiene algo que recuerda a “Silent Prayers (In a Darkened Room)”. El estribillo tiene algo especial: crece en intensidad, gana fuerza y suma nuevas capas de emoción a medida que avanza. Cada repetición empuja la canción un poco más lejos, hasta hacer inevitable el desenlace.
Entonces llega el final, con ese “Memories Burn” potente y desgarrador que da paso a un último riff de guitarra que emula la melodía del estribillo. Al escuchar el resultado final, simplemente nos miramos y dijimos: “Este temazo tiene que cerrar el álbum”. Sabíamos que habíamos encontrado exactamente el final que necesitaba el disco. Después de todo lo que cuenta ‘Fallen Autumn Leaves’, aquel momento nos dejó claro que ese era el cierre perfecto”.
¿Hay alguna anécdota curiosa o reseñable detrás de este catálogo de canciones o surgida a la hora de crearlas?
(JC) “Sí, alguna que otra. Por ejemplo, cuando tocaba grabar voces, DaniFito, nuestro productor musical, siempre me ponía un chupito de Jägermeister para “calentar la voz”. A veces me escuchaba y me decía: “Hoy no estás para cantar, toma, que esto te va a calentar la voz”.
También era muy exigente con las tomas en el proceso de grabación. Muchas veces encontraba fallos que nosotros ni habíamos percibido y nos hacía repetir partes que para nosotros estaban perfectas. Y otras veces éramos nosotros los que le pedíamos repetir alguna toma que a él le parecía buena. En los últimos días de grabación siempre tenía junto a él un cuchillo de cocina con el que nos amenazaba cuando él consideraba que una toma estaba perfecta.
Y otra que recuerdo fue durante el proceso de masterización de “The Quiet Collapse Within”. Un amigo que estaba en el estudio ese día la escuchó varias veces y llegó a decirnos que de seguir escuchando una canción tan triste iba a acabar hundido. Para nosotros fue casi una confirmación de que habíamos conseguido transmitir con la canción esa tristeza y esa oscuridad que buscábamos”.
¿Vais a defender este disco en directo? ¿Tenéis ya conciertos a la vista?
(JV) “Sí. De hecho, para nosotros el disco no termina cuando sale: empieza cuando podemos tocarlo delante de gente. El directo es donde estas canciones adquieren otra dimensión. En el estudio puedes controlar cada detalle; encima de un escenario no. Ahí están el público, los errores, la energía, el volumen, las miradas y todo lo que puede ocurrir en esos minutos. Y precisamente por eso nos encanta.
Estamos trabajando en llevar el disco al directo y ya tenemos algunas fechas y movimientos en marcha que iremos anunciando. Nuestra intención es que quien venga a vernos no sienta que simplemente está escuchando el disco reproducido delante de él, sino que está viviendo otra versión de esas canciones. Porque si la oscuridad del disco se escucha con auriculares, en directo queremos que se sienta en el pecho”.
Escucha ‘Fallen Autumn Leaves’ en Spotify:
La entrada Entrevista a L’Estorbo: “Si la oscuridad del disco se escucha con auriculares, en directo queremos que se sienta en el pecho” se publicó primero en MariskalRock.com.


