
Cada fin de semana, Julián Maidana visita la casa de su familia en Escobar. Su abuelo cocina capelettis y el aroma a bolognesa navega por el aire. Hay un patio grande y un cuarto pintado de celeste con un amplificador y dos guitarras. Por la ventana entran tibios rayos de sol. En ese santuario, Julián […]
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