En 2024, Medina Azahara anunció que se embarcaba en su gira de despedida de los escenarios. Más de dos años después, se consuma su prolongado adiós por toda la península. Su antepenúltima parada era Barcelona, un miércoles de noviembre y en un escenario grande e imponente como el Sant Jordi Club. Un recinto muy grande La entrada Crónica de Medina Azahara en Barcelona: Siempre eternos se publicó primero en MariskalRock.com.

En 2024, Medina Azahara anunció que se embarcaba en su gira de despedida de los escenarios. Más de dos años después, se consuma su prolongado adiós por toda la península. Su antepenúltima parada era Barcelona, un miércoles de noviembre y en un escenario grande e imponente como el Sant Jordi Club. Un recinto muy grande y entre semana no ayudaron a que el público se acercara a darles el último y merecidísimo adiós.
El concierto escondía pocas sorpresas, pues el setlist se ha mantenido estable en este último año, pero, como los conciertos de Medina Azahara van de cantar las canciones de toda la vida, el éxito estaba asegurado. Además, un evento de este tipo trae consigo un carrusel de emociones que van de la fiesta y la alegría a la emotividad y la tristeza.
Saltaron a escena con “Paseando por la mezquita” y los flames jets empezaron a lanzar las primeras columnas de fuego. Sonido perfecto, impoluto, y la banda asentándose en un escenario muy grande que supieron llenar con su presencia y grandes clásicos. Los Medina saben lo que quieren sus fans y solo tocaron temas de ‘Aixa’ para atrás, su época más dorada. Pese a ello, me sorprendió que solo rescataran un tema de ‘Árabe’, uno de sus trabajos más exitosos a nivel de ventas. “Algo nuevo” y “Palabras de libertad” son siempre garantía de éxito y, en “Junto a Lucía”, Manuel nos contó la historia de la canción, la de aquella chica que quiso una foto con la banda, que era tan guapa y que terminó desapareciendo. Los fans coreaban y cantaban a pleno pulmón.
El concierto seguía a velocidad de crucero, en una comunión total entre banda y público, con Paco Ventura revelando que una de las cosas que se le habían quedado pendientes era grabar un disco en directo en Barcelona. Ya en el tramo final del concierto volvió a repetirlo y nos dijo: “Quién sabe si en el futuro, en el cincuenta aniversario o algo así, podrá ser”. En “Danza del viento” subieron a seis chicas a bailar al escenario, aunque un par de ellas quisieron tener su minuto de gloria intentando sobar a Manuel, que, con toda corrección, se las quitó de encima.
Con “Al Hakim… otro lugar” llegaron los primeros vítores y gritos de “Medina Azahara”. Y justo antes de “Córdoba” llegó el gran discurso de Manuel para denunciar las guerras, pero, no contento con ello, añadió que pocas veces han tenido el respaldo de las grandes radiofórmulas ni de los grandes medios de este país. Pero también quiso Manuel acordarse de los años de ‘Sin tiempo’, en los que la radio se volcó con ellos y llegaban al número uno con todos los singles, llegando incluso a ganar unos premios de la música por delante de las grandes bandas del momento como Dover, Mägo de Oz y Fito y los Fitipaldis: al mejor disco de rock, ‘Aixa’, y a la mejor canción, “Córdoba”, que esta vez, como siempre, resultó catártica en vivo.
El concierto iba ganando en intensidad cuando llegó el momento más especial de la noche con “Solo y sin ti”, que Manuel dedicó a Mart, su hijo, fallecido hace cinco años. Manuel pidió encender los móviles para crear un cielo y, desde allí, vídeos mediante, Mart cantó junto a su padre esta preciosa y emotiva balada. Una cerrada ovación y las emociones a flor de piel acompañaron este momento del concierto. Y, atendiendo a una cita de Mart que pusieron en pantalla, “la eternidad no entiende años”, la podemos aplicar a Medina Azahara y su carrera de cuarenta y siete años. Aunque podríamos hablar de otras bandas, los nombres totémicos del rock andaluz son Medina Azahara y Triana, de quienes versionaron “El lago” y “Tu frialdad”, que ya forman parte de su repertorio desde hace años.
Llegaba el momento de subir otra marcha más y, nunca mejor dicho, con “Velocidad”, que siempre aumenta la excitación de sus fans, igual que la coreable y vívida “Al padre santo de Roma”, esa versión tan suya del clásico de Camarón de la Isla. Paco Ventura copaba el centro del escenario con cada solo, con cada desarrollo y en cada interacción con sus compañeros, especialmente con Manuel y Álvaro Coronado.
Y antes de llegar al bis era hora del gran clásico de la banda, “Necesito respirar”, y es que tanto ese tema como ‘Sin tiempo’ son los momentos cumbre de la carrera de los cordobeses. La gente gritaba con el corazón, dejándose el alma en cada estrofa, en cada estribillo. Era una fiesta, pero también una despedida.
Y tras el ya clásico “eh Medina, así no se termina”, entró Paco Ventura con un solo que dio paso a “A toda esa gente”. Aquí fue donde los gritos de los fans empezaron a dar paso a ojos empañados, a nudos en la garganta y a una emotividad contenida. Y es que a mi alrededor había personas que seguían a Medina Azahara por todas partes y desde sus inicios. Manuel Ibáñez decidió coger su teclado móvil y tomar el centro del escenario, donde ya estuvo hasta el final del concierto.
Y con “Todo tiene su final”, Manuel aprovechó para presentar a la banda y a todo su equipo, alargando el final porque nadie quería que aquello terminara, porque todos sabíamos que eran los últimos minutos de Medina Azahara en Catalunya y que a su carrera apenas le quedaban dos conciertos más. Pero al final llegó el final y los Medina se despidieron de Catalunya por la puerta grande, con un concierto apoteósico, rodeados de su gente, de sus fans y amigos.
El concierto solo tuvo un pero, y es que estaba anunciado como Medina Azahara y amigos y allí no apareció nadie sobre el escenario. Por lo demás, un concierto memorable y para el recuerdo. Cuesta entender que una banda en este estado de forma diga adiós a los escenarios.
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